jueves, 8 de mayo de 2014

La importancia de los nombres

Recuerdo qué bonita era esa frase que usaba Eco en su novela:

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Afirmando que al final lo único que nos quedan son los nombres, aunque yo siempre conecté esta frase con el nominalismo de Ockham, pero ni de literatura, ni de filosofía voy a hablar, voy a hablar de nombres.

Tengo dos clases y esas clases tienen dos nombres: A1 y A2. Esos nombres me dicen el nivel de mis estudiantes, y esos nombres me ayudan para conocer los contenidos que tengo que impartir en clase. Pero muchas veces me encuentro con que excedo esos contenidos. Voy a intentar explicarme.

Hoy he empezado a buscar textos para los exámenes finales y me he dado cuenta de que los textos apropiados para el A2, a mí me parecían muuuuy fáciles. Me quedan tres semanas de clase, 26 horas y hoy he empezado a explicarle el subjuntivo ¿por qué? porque me lo están pidiendo a gritos (y esto es una metáfora) estoy ya cansada de leer a mis estudiantes escribiendo: 

Cuando *tendré tiempo... Espero que *estás bien...

Así que hoy, después de ver un poco el imperativo negativo pues les he explicado la expresión del deseo. ¿Lo peor/mejor? La han asimilado sin ningún problema.

Así que mi clase se llama A2, pero no lo es en absoluto, tienen ya los pasados tan asimilados que algunos han empezado a usar el pluscuamperfecto sin que lo hayamos visto en clase.

Estoy muy contenta con mi clase y muy orgullosa.

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