jueves, 13 de marzo de 2014

Cosas que hago en clase


Después de llevar unos 16 años dentro de la clase de español, ya puedo considerar que mi personalidad como profesora está bastante formada. No diré que formada completamente ni mucho menos en su versión definitiva, porque éticamente no puedo dejar de corregir los errores que encuentro cuando realizo mi trabajo y que conste que con esto me refiero a los errores que yo cometo.
Esta entrada nace como reflexión causada por otra entrada de un compañero de profesión: Daniel Varo. La entrada en cuestión es la titulada Qué no hacer en una clase de lenguas extranjeras por si queréis leerla, además de un breve intercambio en twitter.

Para poneros en antecedentes, aparte de esos 16 años que mencionaba antes en clase, os diré también que en mis comienzos trabajaba como complemento dando clases particulares de latín y lengua a adolescentes, por lo que mi experiencia en clase no es sólo con extranjeros. A esto se le añade que en la clase de ELE he tenido desde una sola nacionalidad (francesa y polaca) hasta una media de 15 diferentes como me pasa ahora en la Escuela Oficial de Idiomas, al igual que he tenido clases con dos alumnos, siete o treinta y cinco. Todo esto para deciros que yo enfoco las clases desde múltiples perspectivas porque la he vivido desde todas ellas (no hablemos ya de la edad de los alumnos desde 11 hasta 89).

Dejando a un lado la experiencia como profesora, para mí resulta también muy relevante la experiencia como alumno. Todos hemos estado en ese papel, pero muchos además hemos continuado después, en mi caso estudiando idiomas de adulta (en la EOI inglés, alemán y francés y en inmersión en Alemania y Francia) y ampliando mi formación (Máster de ELE y grado de filosofía sin terminar). Y de esta última experiencia hablaba Daniel Varo en su blog.

Yo, en esta entrada, hablaré sobre lo que hago en clase, no porque piense que es lo correcto, sino porque tengo la retroalimentación de mis alumnos que me dicen sus impresiones sobre la clase y que suelen ser muy positivas. Podréis decir que quiénes son ellos para que sus opiniones sean válidas y yo podría responderos que la parte más importante de la clase, pero no soy de cursilerías, así que os diré que entre los alumnos que he tenido y tengo que me han dicho lo que le gustaban mis clases y me recalcaban los puntos que más le gustaban había desde inmigrantes buscándose la vida en España hasta inspectores de educación jubilados que se habían mudado a nuestro país, o jóvenes a los que sus padres mandaban a España para quitarles de las malas compañías y las drogas y alumnos conflictivos que nunca habían tenido una experiencia positiva dentro de un aula.

Como introducción al tema me ha quedado un poco largo pero creo que era necesario decir todo eso.

COSAS QUE HAGO EN CLASE
  • El objetivo principal de la clase es sentirse bien en clase. Le explico a mis alumnos que si nos sentimos bien y nos relajamos y nos reímos será más fácil aprender, entender y recordar los temas nuevos. Mi clase está libre de tensiones, nadie se siente culpable porque no sepa algo, ni nadie se siente culpable por no hacer los deberes o equivocarse. Intento, también, mantener los niveles de frustración al mínimo.
  • Poner en mano de los alumnos la responsabilidad de aprender. Mis estudiantes están en clase porque ellos quieren aprender, así que son ellos los que tienen que trabajar si quieren superarse, no pueden esperar que yo se lo dé todo masticadito.
  • Conocer el nombre de mis estudiantes. En estos últimos años en EOI suelo tener unos 30 alumnos por clase. Después de los primeros 20 minutos de clase ya me he aprendido el nombre de todos, y os prometo que los chinos son difíciles. Es posible que yo tenga una buena memoria, o una buena técnica pero como decía Daniel Varo: "Si después de un mes de clase no recuerdas el nombre de tus alumnos es que algo falla." Y yo me muero de vergüenza si el segundo día no recuerdo alguno.
  • Permitir múltiples personalidades en clase. A ver, lo siento, todos no somos iguales, todos no podemos ser buenos aprendiendo lenguas o divertidos o simpáticos o lo que sea... cada uno es como es y si yo tengo un alumno extremadamente tímido (que en clase de lengua extranjera no es algo tan raro) yo no lo voy a presionar para que hable, yo le doy libertad y como yo he sido alumna y he sido una tímida recalcitrante no resuelvo estas situaciones en clase sino fuera, a solas y le explico al alumno que hablar es importante pero que si no quiere hablar en clase no pasa nada. En clase cuando le quiero preguntar lo observo, a ver si lo veo con ganas de hablar o participar y discretamente le hago una señal para ver si quiere hablar, si asiente, entonces le pregunto. ¿Os parece mucho trabajo? a mí no, a mí esto lo que me parece es tratar al alumno como una persona, que es lo que es y no porque esté en el aula deja de serlo.
  • El tiempo es infinito. Si alguien tiene prisa, mi clase no es un buen lugar para ello, porque si necesito 10 minutos de la clase para escuchar a un alumno por un ejercicio, ese alumno va a tener todo el tiempo que necesite, en la clase de español no estamos fichando, cada persona tiene su tiempo y yo se lo doy.
  • Podemos aprender de todo y de todos. Enlazando con el punto anterior, también de los compañeros aprendemos, incluso de ese que va un poco regazadillo y le cuesta más trabajo porque podemos escuchar sus errores y podemos ir corrigiendo en nuestras cabezas lo que diga mal. Y no le tenemos que preguntar todo al profesor, el compañero también puede saberlo.
  • No podemos saberlo todo. Esta es una frase que utilizo mucho en clase para responder a los alumnos que se agobian ante algunos aspectos de la gramática o cualquier otra cosa que no terminan de entender, generalmente suele ser gente perfeccionista y/o controladora que necesita saberlo todo. En estas situaciones yo les digo: "¿Por qué quieres saberlo todo? No puedes saberlo todo, porque si lo sabes todo y no cometes ningún error, entonces ¿para qué vas a venir a clase de español? Aquí es positivo hacer las cosas mal porque eso significa que podemos aprender a hacerlas bien y entonces la clase sí tiene sentido." Debo comentar que, personalmente, todavía estoy corrigiéndome porque lo aplico sin problemas a los estudiantes pero no a mí y yo no me permito tener ningún error en clase aunque ya he aprendido a decir que no lo sé todo; en esas ocasiones les enseño a mis estudiantes las herramientas para aprender esas cosas que no sabemos, ni ellos, ni yo.

Podría continuar pero demasiado larga me ha salido esta entrada para un blog. Se me quedan cosas sin decir, pero aquí he dejado las que considero más importantes. Espero que las encontréis útiles y me gustaría que estos puntos os ayudaran a ver la clase desde otras perspectivas.
Por supuesto cualquier comentario será bienvenido, positivo o negativo, como le pido a mis estudiantes que me digan qué les gusta de lo que hago en clase y qué no les gusta.

2 comentarios:

  1. Me alegra, me sonroja, me fascina haberte servido de inspiración. Los caprichos de Internet han hecho que la entrada que menos ilusión y menos esfuerzo me ha costado escribir sea la más leída y comentada de todas cuantas he publicado. Que escribas esta entrada tras leer la mía hace que mi reflexión en voz alta haya merecido la pena.

    Qué suerte sería tenerte como profe, aunque tampoco está mal leerte por aquí. ;)

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    1. Yo hubiera escrito una entrada como la tuya, desde el punto de vista de alumno, porque también tengo experiencias similares a las que cuentas y comentándolo con compañeros y amigos siempre llegaba a la misma conclusión, yo quiero un profesor que haga lo que hago yo en clase. Pero me iba a enrabiar mucho y no iba a decir nada bonito.
      Por ponerte un ejemplo:
      Yo he dejado de ir a clase porque, con 25 años, después de explicarle a mi profesor de inglés que no podía ir a clase porque salía de trabajar muy tarde y que cuando me cambiaran el horario volvería a ir a clase, he llegado al aula y me ha dicho "y tú, ¿quién eres?" y luego en clase, preguntando uno por uno me ha ignorado descaradamente y me ha hecho el vacío.
      Y luego me miro a mí que hasta intento recordar los nombres de las mascotas de mis alumnos, porque para mí es importante conectar con ellos en beneficio de la clase.
      Me alegra que te haya gustado la entrada y no tienes que sonrojarte que como decía antes de todo y todos se aprende.

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